El primer paso para ser cristiano es arrepentirse y aceptar a Jesús como su Señor y Salvador. Tu espíritu nace de nuevo pero tu cuerpo no nace de nuevo, ni tu mente, ni tu tus emociones, ni tu corazón. Después de nacer de nuevo tu cuerpo necesita ser sanado, tu mente necesita ser renovado, tus emociones necesitan ser sanadas y tu corazón necesita ser transformado de piedra a carne.
Existen muchos malos entendidos referentes a este ministerio; unos se han ido a los extremos, a un ministerio fuera de balance, y debido a ello se ha desacreditado lo que Dios ha hecho y lo que quiere hacer a través de este ministerio.
Ya es tiempo de que la iglesia reconozca lo que el Señor quiere hacer a través de la liberación. En la Biblia es bien claro que en el ministerio del evangelismo se encuentra el enfrentamiento con espíritus demoniacos, lo vemos en el ministerio de Jesús, los apóstoles, la iglesia primitiva y en el de los que fueron enviados por Jesús.
En conclusión, lo que estoy diciendo es que Jesús, los apóstoles y muchos otros tuvieron enfrentamientos con demonios. En el ministerio del evangelismo existe este enfrentamiento de reino contra reino.
No creo que haya algún problema en reconocer la necesidad de este tipo de confrontación para liberar a los cautivos. Donde existe la falta de entendimiento y balance es cuando se trata con personas que están luchando o batallando en ciertas áreas de sus vidas.
No están libres a pesar de haber venido a Cristo y haberlo aceptado como Señor y Salvador. La pregunta es, ¿Cómo se debe tratar con estas personas? ¿Se le envía al psicólogo?
¿Se deben usar medios seculares para ayudarles a vencer sus temores, inseguridades, rechazos, o se deben buscar principios y soluciones en la Palabra de Dios, con la cual se puede ayudar a estas personas?
Ellos nunca madurarán espiritualmente hasta que estén libres espiritualmente. No podemos cerrar nuestros ojos e ignorar la verdad de que muchas personas que han venido a la iglesia regresan a su vida antigua, pierden la victoria o nunca la han tenido.
La iglesia no puede virar la cabeza al otro lado e ignorar el problema. El ministerio de liberación debe estar en la iglesia igualmente como en el mundo está el ministerio del evangelista.
Para que haya una madurez espiritual en el Cuerpo de Cristo debe reconocerse y tener lugar el ministerio de liberación. Sería muy lindo si cada persona que entrara en el Cuerpo de Cristo fuera liberada automáticamente y se quedara sin problemas, sería algo tremendo.
Eliminaría una gran carga al pastor y los ministros, pero nosotros sabemos que no es así, hay un período por el cual las personas pasan tratando con esas áreas donde el enemigo les ha tenido atados.
Se la pasan luchando, pero si tan solo se hubieran dado cuenta de ciertas verdades, que ya he expuesto en “Herido y Sanado”, y ahora en este libro, y si la iglesia ejercitara este ministerio que he estado presentándoles. Creo que estas personas quedarían libres en un corto período de tiempo, para ser hombres y mujeres fuertes en Dios.
De otra manera, seguirán luchando, se desalentarán y se volverán atrás. Es tiempo de que la iglesia reconozca esto, y creo que es una carga del Señor para estos días, Él quiere que la iglesia se levante y reconozca la responsabilidad que tiene hacia los nuevos convertidos, los bebés que entran al reino, y que tienen que ser ministrados y también tener un conocimiento de sus problemas.
Esto es un gran reto para la iglesia de hoy: “levantarse y poseer la tierra”, en otras palabras, “libertar a los cautivos”. Debemos tratar con las obras del enemigo, desatar y libertar a los cautivos.
Quiero presentar unos principios para la iglesia. Que haya un balance o equilibrio para este ministerio. Ustedes saben que hay personas que ponen todo problema sobre los demonios.
Mi maestro de liberación, Carroll Thompson, contó este evento un día en clase: un hermano fue a visitar una iglesia en donde sólo hablaban de liberación y se sorprendió cuando uno de los ministros estaba echando fuera el ‘espíritu de chicle’. Esto es irse a los extremos, un error y muchos ministros se encuentran en ese extremo, en donde todo es un demonio.
De esta manera se deja a la persona sin ninguna responsabilidad por su comportamiento, y no poder tratar con sus propios problemas.
Tenemos que llegar a un equilibrio; el equilibrio es responsabilidad del individuo, que él vea claramente esto, y que conozca también la estrategia del enemigo. Estas dos cosas traen equilibrio al ministerio de liberación.
Concentrándose y viendo claramente la responsabilidad del individuo, nunca se elimina esta responsabilidad, y decir “bueno, es un demonio el que me hizo hacer esto y aquello”, no debemos llegar al punto en nuestra vida en el cual relegar nuestra responsabilidad por lo que somos o por lo que hacemos.
Nunca podemos ignorar la estrategia del enemigo, cómo obra para controlar, atar y luego traer derrota. Debemos buscar el equilibrio entre la responsabilidad individual y la estrategia del diablo. Creo que el ministro de liberación debe tratar con estas dos áreas para que el ministerio esté equilibrado.
Comenzaré con los principios:
- LA LIBERACION NO SUSTITUYE EL ARREPENTIMIENTO.
El arrepentimiento es asumir la responsabilidad por quién es y por lo que ha hecho. Es tratar con el corazón que es la fuente del pecado y la maldad.
Uno es responsable delante de Dios para tratar con su propio corazón. Una persona con problemas de lascivia puede culpar al diablo, a los demonios, y probablemente hay actividad demoniaca en esas áreas, pero la condición del corazón es lo que Dios determinará en esta situación.
La preparación del ministerio para la liberación se logra al arrepentirse la persona, de esta forma el corazón está preparado para recibir la obra del Espíritu Santo (a través de la obra del arrepentimiento). No podemos minimizar la necesidad de uno mismo de tratar con su propio corazón en estas áreas.
El hombre es quien le ha dado lugar al diablo, y él está atado a las cuerdas del pecado, según Proverbios 5: 22, que dice: “Prenderán al impío sus propias iniquidades, y retenido será con las cuerdas de su pecado”.
Primeramente, se trata con esas cuerdas del pecado, a través del arrepentimiento. Después del arrepentimiento, se busca a Dios con todo el corazón y si existen ataduras todavía, entonces vendrá la liberación.
El hombre es responsable por lo que escoge, por sus respuestas, por sus pecados. Si ha abierto la puerta al pecado, tiene que tratarlo, y esto es sólo a través del arrepentimiento.
Una persona inmadura tiende a culpar a otros, pero el arrepentimiento acepta las responsabilidades por sus acciones, decisiones y actitudes. Es muy importante la responsabilidad personal, donde el individuo trata con el pecado a través del arrepentimiento
- LA LIBERACION NO SUSTITUYE LA AUTO-DISCIPLINA
Muchas veces uno quiere echar fuera el “demonio de sueño”, el “demonio de juego” si los niños están molestando, el “demonio de gula”, pero todo esto ocurre por falta de autodisciplina.
Un hábito sin control de cómo comer correctamente, en la rutina diaria, como la hora de dormir y despertar, todos los problemas en estas áreas vienen por falta de disciplina.
Dar rienda suelta a cualquier deseo es el camino de la carne, y la disciplina y el orden es el camino del espíritu.
Cuando existe un deterioro en el orden y la disciplina personal, entonces se encontrará que la vida espiritual de la persona también está en deterioro. Definitivamente, da lugar al diablo.
Definitivamente es necesario tratar con esto, pero desde el punto de vista de que el individuo sea responsable y enfrente sus problemas. Si está comiendo demasiado, tiene que comer menos, sea disciplinado en esta área.
No digo que no haya raíces básicas por las que uno esté con gula, existen, sino que la disciplina tiene que ser aprendida, pues no vendrá automáticamente, sino con esfuerzo y trabajo de su parte.
Si su vida no tiene orden y disciplina, esta es una puerta abierta para la confusión y para las obras del enemigo. La liberación no le dará autodisciplina, esta debe ser aprendida, y después traerá orden a su vida
En mi propia vida he visto como el diablo ha querido empujarme a un punto de desorden y he tenido que luchar contra eso. Tengo que mantener orden en mi vida personal, aún en el ministerio puedo salir fuera de orden si no estoy en control.
He encontrado que es fácil que la opresión entre o que el diablo ataque en esa área. Yo soy el responsable de mantener orden y control en mi vida, a veces hay que clamar al Señor preguntando ¿qué debo hacer?, cuando todo está fuera de control.
¿Cómo es que lo puedo poner otra vez en orden? Entonces El me muestra un plan o patrón para poder ordenarlo de nuevo, y digo, “gracias Señor”, pero cada uno es responsable por hacerlo.
La autodisciplina y orden son necesarios para mantener un nivel espiritual óptimo en el caminar con Dios y aún en la vida personal.
El diablo hace la mayor parte de su obra a través del desorden, y la mayoría de las personas que tienen problemas es porque viven una vida desordenada.
No porque haya echado fuera un demonio o tratado con algún aspecto de liberación quiere decir que habrá orden inmediatamente en su vida, eso es algo que usted tiene que hacer, tiene que traer orden a la forma como vive, a su vida espiritual, y todo esto se logra a través de la autodisciplina.
Ya se habrá dado cuenta que el ministerio de liberación no es un sustituto para la autodisciplina.
- LA LIBERACION NO SUSTITUYE LA CRUCIFIXION DE LA CARNE
Muchas personas tratan o quisieran tratar con el problema de la carne como si fuera un demonio. Si se pudiera echar fuera la carne, sería fantástico, pero no es tan fácil y no sucede de esta manera, uno no puede crucificar los demonios y echar fuera la carne.
Tenemos que tratar con la carne como carne, con los demonios como demonios, y los dos son diferentes. Hay una manera de tratar con la carne y otra de tratar con los espíritus y opresiones demoniacas.
Tratamos con la carne crucificándola. A muchos de nosotros no nos gusta morir, y salimos huyendo de los dolores de la muerte.
Tenemos que conocer que la muerte de la cruz, la cruz de Cristo, Su muerte debe ser nuestra muerte, y debemos experimentar la victoria sobre la carne a través de nuestra unión con El en su muerte, según Romanos capítulo 6.
Hay una forma con la cual se trata a la carne: sujetándola. Mientras exista una raíz dentro de la persona, la carne será el jefe. La persona debe comenzar a caminar en obediencia y sujeción, tratar con la actitud del corazón y ver si hay rebelión en él.
Debe experimentar la inmersión en la muerte y sujeción total a Cristo, para que el poder de la carne sea quebrantado en su vida. Si hay algún área en su vida en la cual tenga problemas por el pecado, debe saber que la gracia de Dios obrará en esta mientras que haya arrepentimiento; sólo siendo así la gracia de Dios obrará.
Infinidad de veces las personas vienen a consejería buscando ayuda, ya que están participando en algún pecado, al orar por ellos, no experimentan la libertad que necesitan. Requieren de profundizarse más en el arrepentimiento, pues la obra del arrepentimiento no se ha hecho totalmente.
Cuando ellos llegan al punto de odiar el pecado, entonces tendrán la gracia para dejarlo y liberarse de él.
Al aconsejar a muchos cristianos que han usado el cuerpo como instrumento de impurezas, he encontrado que en el área de la carne muchos tienen todavía problemas con sus pensamientos, o participan aún en hábitos sensuales de lascivia; otros experimentan recuerdos del pasado y sufren de culpabilidad y condenación.
Una cosa que ayuda en este caso, es hacer que la persona levante sus manos y presente su cuerpo en sacrificio vivo a Dios conforme a Romanos 12: 1, que dice: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”.
La Escritura dice en el libro de Levítico, que todo lo que tocaba el altar se hacía santo, así, en el libro de Romanos dice, que ponga su cuerpo sobre el altar como un holocausto, para que el fuego de Dios pueda consumirlo, quemarlo.
He visto a personas experimentar liberaciones preciosas con sólo presentar su cuerpo como sacrificio vivo, y el fuego del altar comenzar a consumir esos pensamientos sucios de lascivia e inmundicia, que han morado en ese cuerpo.
Dios quiere que seamos vasijas santas, cuerpos y mentes limpias. No hay razón por la cual debemos estar atormentados con pensamientos sensuales en este templo. Hay victoria y victoria total.
Creo que podemos vivir en victoria y esta vasija puede ser un cuerpo limpio, con honor. Alabado sea Dios. Entonces, tenemos que tratar con la carne y cualquier presencia demoniaca o poder que pretenda atarnos.
La muerte o la cruz, es la solución para la carne, permitir a la carne experimentar la muerte de la cruz igual que a cualquier otra cosa que nos quiera mantener en esclavitud.
- LA LIBERACION NO SUSTITUYE EL PERDONAR Y CONFESAR LAS FALTAS
Muchas veces los cristianos pretenden sustituir el perdonar y el confesar sus ofensas, con la liberación, en vez de tratar con las relaciones truncadas que salen del odio, o con la amargura que viene por la falta de perdón.
Cuando hay relaciones rotas en su ministerio y quiere tratarlo en el nivel de demonios, es un error, es un extremismo, y no va a lograr lo que Dios quiere que logre en el ministerio.
Somos criaturas de relaciones, y es allí donde debemos de iniciar al ministrar al aconsejar. Comience con relaciones truncadas, con el odio, con la amargura, y establecerá un fundamento en el cual el Espíritu de Dios puede darle libertad a la persona.
Pueden recibir una verdadera liberación cuando pasan por el perdón, reconciliación y el escoger amar en vez de odiar.
Es en este punto que el Espíritu de Dios puede ministrar a esa persona. La gente que tiene esos problemas, no quiere tratar con ellos, pues les resulta muy doloroso, y muchos evitan tocar estas áreas de las heridas, la amargura y odio, las cuales no deben esquivarse, sino tienen que ser enfrentadas.
Tiene que darle tiempo al Espíritu de Dios. No puede entrar y echar fuera un espíritu de amargura o el demonio de odio, hasta que se enfrente al problema. La liberación no es un substituto para el perdonar, o el confesar nuestras faltas.
El fundamento para la liberación debe ser preparado a través del perdón y el arrepentimiento o confesión de nuestras faltas. Como dije antes, el fundamento para la liberación debe ser preparado.
En la consejería, si no me encuentro con esto, no prosigo; tenemos que darle tiempo al Espíritu para obrar en esa área, hasta que la persona perdone y desate su odio y amargura.
La amargura sólo puede ser desatada por el perdón, no se le puede echar fuera. No hay ninguna duda de que el diablo funciona a través de la amargura. Esta es el fundamento para toda obra demoniaca.
Su ministración no podrá llegar muy lejos ni será efectiva hasta que la persona esté lista para enfrentarse a su amargura y sea desatada a través del perdón.
El perdón es la llave. La amargura es una condición del corazón y la llave que abre esa puerta es el perdón.
NOTA:
Este blog es una porción de mi segundo libro “LAS RAÍCES QUE ATAN” y si estas en el ministerio de liberación e interesado en profundizar tus estudios en este tema puedes obtener una copia de este material yendo a jimmycoleman.org en la sección tienda y ordenarla. Bendiciones.

